Presumiendo una vez más de su faceta de madraza, y aprovechando un hueco en su apretada agenda profesional, la infanta Cristina ha viajado de Ginebra a Barcelona para apoyar a su hijo Pablo Urdangarín en su último partido con el Fraikin BM Granollers. El conjunto catalán se ha impuesto al Helvetia Asaitasuna por 36 a 31 con la aportación decisiva del nieto del Rey Juan Carlos, que se ha convertido con su juego y su entrega en uno de los jugadores más en forma del equipo.