El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha advertido de que la voluntad expresada por Finlandia, Polonia, Estonia, Lituania y Letonia de abandonar la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersona sienta un «peligroso procedente» y supone «un paso atrás con devastadoras consecuencias humanitarias», por el riesgo que ello supone para la población civil.
El CICR, en una nota suscrita también por las sociedades nacionales de Cruz Roja de los países aludidos y de Suecia y Noruega coincidiendo con el Día Internacional de Sensibilización sobre las Minas, ha querido recordar que no se puede «negar la evidencia» en relación a los efectos indiscriminados de estas armas, toda vez que el 80 por ciento de sus víctimas son civiles.
Estos artefactos «no distinguen entre un soldado y un niño» y «sus efectos persisten mucho después del fin de los conflictos», tanto en términos de daños personales como económicos, ya que limpiar un terreno minado puede acarrear «costes astronómicos».
Los gobiernos europeos que han decidido romper con el Tratado de Ottawa han aludido como justificación a la creciente inseguridad en el continente y a las potenciales amenazas, pero el CICR ha lamentado que con estos argumentos den carpetazo a «décadas de esfuerzos globales para erraidcar estas armas inhumanas» y proteger a los ciudadanso «en los momentos más oscuros».
«Adoptar estas normas en tiempos de paz y abandonarlas en tiempos de guerra o aumento de las tensiones es no entender por completo su significado. Abandonarla porque el adversario no las respeta lleva a una espiral de degradación peligrosa en la que los civiles pagarán el precio», ha añadido.