Un nuevo estudio de la Facultad de Enfermería y Profesiones de la Salud de la Universidad de Drexel (Estados Unidos) ha comprobado que las personas que pasan más tiempo en la naturaleza también reportan mejores hábitos alimenticios, como comer más frutas y verduras. El estudio de métodos mixtos evaluó el tiempo que las personas pasaban en la naturaleza y sus hábitos alimenticios.
«Nuestros hallazgos son de los primeros en demostrar que pasar tiempo en la naturaleza puede promover hábitos alimenticios más saludables», destaca la doctora Dahlia Stott, quien dirigió el estudio, publicado en la revista ‘Social Science & Medicine’, como estudiante de doctorado en el Departamento de Ciencias de la Salud de la Facultad de Enfermería y Profesiones de la Salud. Stott y sus coautores pretendían comprender cómo las interacciones cotidianas con la naturaleza influyen en aspectos como la dieta, el movimiento y el bienestar.
«Esta línea de investigación nos está ayudando a comprender que la naturaleza no es solo un telón de fondo para los comportamientos saludables, sino un ingrediente activo para la salud –explica Brandy-Joe Milliron, doctora y coautora del estudio, profesora asociada de la Facultad de Enfermería y Profesiones de la Salud–. Creemos que esto puede ayudarnos a diseñar intervenciones que aprovechen intencionalmente esas conexiones».
Los investigadores encuestaron a 300 adultos en todo Estados Unidos, quienes informaron sobre el tiempo que pasaban en la naturaleza y sus hábitos alimenticios de la semana anterior. Analizaron tres tipos de interacción con la naturaleza: indirecta (observar la naturaleza, pero no estar en ella), incidental (tener la naturaleza cerca, como una planta de interior) e intencional (adentrarse en la naturaleza, como ir a un parque). Descubrieron que las interacciones incidentales e intencionales con la naturaleza mostraron una asociación significativa con hábitos alimenticios positivos.
Además, se entrevistó virtualmente a 30 participantes de la encuesta para comprender mejor la relación entre la naturaleza y la dieta. Estos 30 participantes representaban una diversidad demográfica y presentaban distintos niveles de hábitos alimenticios. Durante las entrevistas en profundidad, se les pidió que calificaran su preferencia por estar en la naturaleza -en una escala que iba desde «disfruta de la naturaleza» hasta «prefiere quedarse en casa»- y que explicaran el motivo de su calificación, con el fin de vincular su relación con la naturaleza con sus hábitos alimenticios.
Stott destaca que los participantes que pasaban más tiempo, tanto de forma incidental como intencionada, en la naturaleza tenían una mejor calidad de dieta y un patrón alimentario más sostenible.
En las entrevistas, el equipo de investigación descubrió que la salud mental y la conexión con la naturaleza eran importantes, y que los participantes manifestaron su deseo de cuidar su salud física. Los participantes lograron este objetivo pasando tiempo en la naturaleza y modificando sus hábitos alimenticios.
Los participantes informaron que estar en contacto con la naturaleza disminuía la depresión, la ansiedad y el estrés. Stott explica que esto moderaba la relación entre estar en la naturaleza y la ingesta de alimentos, de modo que las personas que reportaron menos depresión, ansiedad y estrés mostraron una relación más fuerte entre la interacción con la naturaleza y los hábitos alimenticios.
En las entrevistas, los participantes comentaron cómo sentirse conectados con la naturaleza los impulsaba a consumir más frutas y verduras. Stott confirmó estas observaciones con los datos de la encuesta y descubrió que pasar tiempo en la naturaleza aumentaba la conexión de las personas con ella, y que, a su vez, esta conexión promovía una dieta de mejor calidad y más sostenible.
«Existen diferentes mecanismos que potencialmente están en juego, pero si la gente pasa más tiempo en la naturaleza, si como humanidad pasamos más tiempo en la naturaleza, entonces creo que estaríamos más sanos en general», apunta Stott, quien resalta que esta es una forma accesible para que las personas mejoren su salud en general.
«Se trata de encontrar el parque más cercano, el espacio verde más próximo o incluso pasar tiempo en el jardín de casa para mejorar la salud –recomienda Stott–. Y de muchas maneras, no solo a través de la alimentación, porque estamos viendo una gran cantidad de otros beneficios para la salud física y mental. Así que espero que este estudio ayude a resaltar la importancia de pasar tiempo en la naturaleza para mejorar la salud personal y la del planeta».

