Al menos cuatro personas han muerto este miércoles en un ataque de las fuerzas rusas sobre Krivói Rog, ciudad natal del presidente Volodimir Zelenski y situada en la provincia ucraniana de Dnipropetrovsk, escenario durante la pasada noche de otros bombardeos sobre instalaciones críticas.
«En todas partes del mundo a estos ataques se les llama de la misma manera: terrorismo», ha reaccionado Zelenski, quien ha vuelto a reiterar que el fin de estas agresiones pasar por una presión decidida hacia Rusia. «Esto depende de nuestros socios, Estados Unidos, Europa», ha dicho en sus redes sociales.
Zelenski ha insistido en que «sólo la presión mundial» puede forzar a Rusia a poner fin a la guerra y en que este tipo de ataques demuestran que Ucrania está cada vez más necesitada de defensas aéreas y misiles para proteger a sus ciudadanos del «terrorismo ruso».
Las autoridades locales han informado del fin de las labores de rescate tras el ataque, que ha afectado casi una decena de edificios residenciales. «Por este crimen sangriento, como por todos los demás, no puede haber piedad para el enemigo», ha enfatizado el alcalde de Krivói Rog, Oleksandr Vilkul.
Otras catorce personas han resultado heridas, entre ellas dos menores de edad, ha precisado Vilkul en su cuenta de Telegram. «Los equipos médicos proporcionan a los heridos toda la asistencia necesaria y luchan por sus vidas», ha contado.
«Queridos compatriotas, la amenaza de ataques enemigos persiste», ha advertido Vilkul, si bien ha destacado que a pesar de todo, los principales servicios de la ciudad de Krivói Rog siguen funcionando.
Durante la pasada noche, las fuerzas rusas emplearon más de 70 drones para atacar diferentes instalaciones energéticas en Dnipropetrovsk, pero también en Járkov, Odesa y Sumi. Zelenski advirtió de que este tipo de agresiones muestran que «Moscú desprecia los esfuerzos diplomáticos».