El director general del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, ha apuntado este miércoles a posibles negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Islamabad, capital de Pakistán, «este fin de semana», toda vez que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha cambiado el tono respecto a la guerra y subrayado que hay contactos para un acuerdo inminente mientras que Teherán ha negado las conversaciones.
«Creo que podría haber conversaciones este fin de semana en Islamabad, Pakistán. Me imagino que serán más amplias y no solo se referirán a la energía nuclear, la razón del inicio del conflicto. Esta vez, también se abordarán los misiles, las milicias aliadas de la República Islámica y las garantías de seguridad para Irán», ha indicado el diplomático argentino en una entrevista con el diario italiano ‘Corriere della Sera’.
El jefe del OIEA ha indicado que su equipo está «disponible» para participar en las potenciales conversaciones, indicando que el organismo ejerce como «interlocutor imparcial y de paz».
Grossi, en este sentido, ha indicado que las más de tres semanas de guerra pueden ser un «factor nuevo» para que Washington y Teherán acerquen posturas tras las negociaciones fallidas de hace un mes cuando Estados Unidos cortó abruptamente el proceso diplomático con el ataque sorpresa conjunto con Israel contra Irán.
«Tres semanas de guerra han dejado huella. Han provocado muchos daños, golpeado la infraestructura económica, energética y productiva iraní. Esto hará que la conversación sea un poco diferente», ha valorado, apuntando que las conversaciones no serán sobre «acuerdos parciales» sino «algo más contundente» en la que cabe pensar que Estados Unidos pedirá «enriquecimiento cero».
Grossi, que ha subrayado que los ataques no han causado daños «decisivos» sobre las instalaciones nucleares de Irán, ha apuntado que un acuerdo sobre la cuestión nuclear «es posible», al tiempo que ha sugerido «una suspensión temporal».
«Existen planes diplomáticos alternativos que permitirían tanto una solución que establezca que, por el momento, no habrá más enriquecimiento porque la situación política, militar y de confianza no lo permite; como, en principio, reevaluar la cuestión dentro de cinco o diez años», ha resumido.
Sobre el proceso negociador en marcha cuando Washington y Tel Aviv lanzaron la ofensiva militar el pasado 28 de febrero, Grossi no ha querido concretar si las partes estaban cerca de cerrar un acuerdo. «Mi impresión era que aún estaban hablando. El ministro de Exteriores de Omán hizo un excelente trabajo de mediación. Pero, a nivel técnico, ese jueves por la noche no habíamos alcanzado un acuerdo», ha indicado.
El OIEA ha dejado de tener presencia en Irán desde el inicio de la guerra, ha detallado Grossi, quien ha reiterado que los niveles de enriquecimiento de uranio de lado de Teherán son «preocupantes».
«El 60% es un nivel casi militar. Los iraníes dicen que quien tiene derecho y puede hacerlo, y eso no se puede negar, pero se trata de un desarrollo preocupante. Ningún país del mundo que no posea armas nucleares enriquece a ese nivel», ha explicado, quien ha lamentado que el fin del acuerdo nuclear iraní de 2015, conocido como Plan de Acción Integral Conjunto, es «en cierta medida», «la razón de estas guerras».
Estas declaraciones llegan cuando las autoridades de Pakistán se han ofrecido a «acoger» unas «conversaciones significativas» entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra desatada en Oriente Próximo. El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, ha apuntado a que podría facilitar conversaciones «concluyentes que permitan una solución integral al conflicto en curso».
Trump ha cambiado de marcha en el conflicto en Irán y se abre ahora a relanzar un proceso de negociación tras desvelar «conversaciones muy sólidas» con Irán los últimos días y subrayar que hay un «importante» consenso sobre los puntos para un eventual pacto con Teherán que ponga fin a la guerra y que pasaría por que la República Islámica renuncie explícitamente a tener armas nucleares.

