El índice Dow Jones de Industriales, de referencia para la Bolsa de Nueva York, ha comenzado la sesión de este jueves con fuertes descensos, llegando a perder más de 600 puntos tras el arranque de una sesión marcada por la escalada de precios del petróleo, que supera los 108 dólares por barril.
El contexto también está marcado por las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha afirmado que el país está «a punto» de lograr sus metas en Irán, ha anunciado nuevos ataques en las próximas semanas y ha augurado que el estrecho de Ormuz se abrirá «de forma natural» cuando «el conflicto haya terminado».
El líder norteamericano también ha advertido de que si no se alcanza un acuerdo «en este tiempo», atentará contra «todas y cada una de sus infraestructuras eléctricas».
En concreto, el Dow Jones se situó en la apertura en 45.961,73 puntos, un 1,29% por debajo del cierre de la sesión de ayer.
De su lado, el tecnológico Nasdaq Composite abrió la sesión del jueves con un descenso del 1,6%, hasta los 23.640,1 puntos.
Asimismo, el índice de volatilidad Cboe o ‘VIX’, conocido como el índice del miedo de Wall Street, que mide a los inversores que buscan protección en el mercado de opciones, ha superado los 27 puntos.
La última sesión de la semana en los mercados españoles está protagonizada por la escalada de los precios del petróleo, que han llegado a superar los 109 dólares tanto en el caso del Brent, de referencia para Europa, como para la referencia estadounidense, el West Texas Intermediate (WTI).
En concreto, el precio del Brent tras la apertura de Wall Street se situaba algo por encima de 109 dólares, casi un 8% por encima del coste registrado el pasado miércoles, mientras que el WTI cotizaba a 112,5 dólares, tras subir un 12,4% respecto del cierre anterior, máximos desde junio de 2022.
Trump ha garantizado este miércoles que Washington está «a punto» de cumplir «todos» sus objetivos militares en Irán, al tiempo que ha avanzado una nueva oleada de «fuertes» ataques durante las próximas «dos o tres semanas».
«Gracias a los avances que hemos logrado, puedo afirmar esta noche que vamos camino de completar todos los objetivos militares de Estados Unidos en breve, muy breve», ha anunciado el inquilino de la Casa Blanca en un discurso dirigido a la nación estadounidense en el que ha adelantado que golpearán con «todas» sus «fuerzas» durante las «próximas dos o tres semanas» a Teherán.
Esta alocución presidencial que se ha extendido por alrededor de 19 minutos constituye la primera intervención dirigida directamente a la ciudadanía estadounidense desde el lanzamiento, el pasado 28 de febrero, de su ofensiva junto a Israel contra Irán.
Tras asegurar que van a «devolver» a Irán «a la Edad de Piedra a que pertenecen», el mandatario estadounidense ha calificado de «amenaza intolerable» que un «régimen que ha asesinado recientemente a 45.000 de sus propios ciudadanos que se manifestaban en Irán» disponga de armas nucleares. No obstante, la cifra de personas fallecidas durante las protestas antigubernamentales dada a conocer por Teherán asciende a 3.117 víctimas mortales, mientras que la organización Human Rights Activists News Agency (HRANA) ha cifrado en más de 7.000 las personas que habrían muerto por cuenta de la represión.
«El régimen más violento y despiadado del mundo tendría vía libre para llevar a cabo campañas de terror, coacción, conquista y asesinatos masivos al amparo de un escudo nuclear», ha considerado agregando que «nunca» permitirá que ello «ocurra».
CONVERSACIONES QUE «SIGUEN EN CURSO»
Durante su intervención, tras remarcar que lograr un «cambio de régimen» en Irán no era un «objetivo» de Estados Unidos, Trump ha señalado que «mientras tanto» las conversaciones «siguen en curso», pero, esta vez, con una cúpula de poder en Teherán que ha calificado de «menos radical y mucho más razonable».
Sin embargo, el líder norteamericano ha advertido de que si no se alcanza un acuerdo «en este tiempo», atentará contra «todas y cada una de sus infraestructuras eléctricas» en, ha avanzado, un posible ataque con «todas» sus «fuerzas» y «probablemente, de forma simultánea».
«No hemos atacado sus instalaciones petroleras, pese a que ese era el objetivo más fácil de todos, porque eso no les dejaría ni la más mínima posibilidad de sobrevivir o de reconstruirse», ha manifestado para apostillar, seguidamente, que «podría atacarlas y desaparecerían» sin poder hacer «nada al respecto» ya que, según ha insistido, «no tienen equipo antiaéreo y su radar está 100% aniquilado».
Horas antes de dirigirse a la ciudadanía estadounidense, Trump ha anunciado a través de sus redes sociales que las autoridades iraníes habían solicitado un alto el fuego, señalando a su vez que Washington «estudiará» la petición una vez «abran el estrecho de Ormuz». Sin embargo, este mismo miércoles Teherán ha negado esa información tachando de «falsas» las declaraciones del mandatario norteamericano.
IRÁN «VA A TENER QUE VENDER PETRÓLEO»
Con todo, Trump ha considerado que el estratégico estrecho de Ormuz se abrirá «de forma natural» cuando «haya terminado» el conflicto desatado en Oriente Próximo, tras la ofensiva conjunta lanzada por Washington e Israel contra Irán el 28 de febrero, a la cual Teherán ha respondido bloqueando el referido paso que conecta el golfo Pérsico con el de Omán y el mar Arábigo.
«Cuando este conflicto haya terminado, el estrecho se abrirá de forma natural», ha asegurado.
Convencido de que Irán «va a tener que vender petróleo porque es lo único que tiene para tratar de reconstruirse», tras, ha asegurado, haber quedado «prácticamente aniquilado», el inquilino de la Casa Blanca se ha dirigido, sin precisar nombres, a los «países del mundo que reciben petróleo» a través del estrecho para instarlos a «cuidar» del paso, así como «aprovecharlo» y «valorarlo».
«Nosotros los ayudaremos, pero son ellos quienes deberán tomar la iniciativa a la hora de proteger ese petróleo del que tan desesperadamente dependen», ha espetado el republicano tras afear la conducta de los estados que «se niegan a participar» en las agresiones contra Irán.
A renglón seguido, el líder norteamericano se ha dirigido a esos mismos países para «sugerirles» que compren petróleo a Estados Unidos ya que, ha alardeado, tiene «de sobra» al ser «el primer productor de petróleo y gas del planeta, sin siquiera tener en cuenta los millones de barriles recibidos desde Venezuela». A su vez, los ha instado a «armarse de valor tardío» en aras de «ir al estrecho (de Ormuz), tomarlo, protegerlo y usarlo por sí mismos».

