El Gobierno de Reino Unido ha negado este miércoles que haya pausado el acuerdo con Mauricio para devolver al país africano la soberanía del archipiélago de Chagos, después que el secretario de Estado británico para Oriente Próximo, Hamish Falconer, se expresara en esos términos durante una sesión en el Parlamento.
«No hay pausa, nunca hemos establecido una fecha límite y los plazos se anunciarán de la manera habitual», ha señalado una fuente del Gobierno a la BBC, después de que Falconer afirmara en el Parlamento que el acuerdo estaba «pausado» mientras se «dialogaba» con Estados Unidos sobre sus reticencias al respecto.
Falconer ha explicado que si bien el apoyo de Estados Unidos a este acuerdo «no ha cambiado», las últimas declaraciones de Trump, por «significativas», han motivado «una pausa para mantener conversaciones» sobre esta cuestión.
«Ahora estamos discutiendo esas preocupaciones directamente con Estados Unidos. Tenemos un proceso en marcha en el Parlamento en relación al tratado. Lo volveremos a presentar en el momento oportuno. Estamos haciendo una pausa para mantener conversaciones con nuestros homólogos estadounidenses», ha explicado.
Hace una semana el presidente estadounidense, Donald Trump, instó al primer ministro británico, Keir Starmer, a dar marcha atrás al acuerdo pese haberse mostrado favorable en un primer momento, llegando incluso a amenazar con usar el archipiélago para un eventual ataque a Irán si no desiste de su programa nuclear.
El acuerdo supone además de devolver la soberanía de Chagos a Mauricio, el pago de 115 millones de euros anuales al país africano en concepto de alquiler para seguir manteniendo en la isla Diego García, la más grande del archipiélago, una base militar que gestiona de manera conjunta con Estados Unidos.
Trump criticó en enero el «estúpido» acuerdo entre Reino Unido y Mauricio, intentado relacionar esta cuestión con sus reclamaciones territoriales sobre Groenlandia, pues que los británicos cedan «tierras extremadamente importantes es un acto de gran estupidez y una más en una larga lista de razones de seguridad nacional por las que Groenlandia debe ser adquirida».
En los últimos días, volvió a incidir en esta idea en sus redes sociales, asegurando que la «cesión» de ese territorio es una «mancha» para Reino Unido, a quien pidió que les entregara el atolón Diego García, donde se encuentra la base militar que ambos Washington y Londres gestionan de manera conjunta.
Unas palabras que chocaban con una declaración del día anterior del Departamento de Estado de Estados Unidos avalando el acuerdo, que se encuentra en la fase final de su tramitación en el Parlamento británico.

