Un estudio de la Fundación Juana de Vega señala una pérdida del 24% de las explotaciones desde 2021.
Los precios de la carne en canal –cuerpo del animal después de haber sido sacrificado y eviscerado– en Galicia alcanzan datos históricos tras dispararse un 32% en 2025 en 2025, al pasar de 6,10 euros a 8,05 euros por kilo.
Este es uno de los elementos más destacados del informe ‘O sector do vacún de carne en Galicia’, publicado por la Fundación Juana de Vega, en donde figura que el precio que percibe el productor por un becerro tipo de 230 kilos pasó de 830 euros en 2021 a 1.850 euros en la actualidad, más del doble.
El estudio apunta a un escenario «marcado por una fuerte tensión entre oferta y demanda», una dinámica que no es exclusiva de Galicia al producirse también a nivel europeo. El sector gallego se mantiene como el principal en explotaciones de vacuno de carne en España, el 23% del total, pero con una producción de menor que una década antes y con una pérdida del 24% de explotaciones desde 2021.
Sin embargo, este liderazgo «se sustenta en un modelo productivo muy fragmentado y con un tamaño medio reducido, con alrededor de 12 vacas nodrizas por explotación, muy por debajo de otras comunidades como Castilla y León (50) o Cataluña (45)». El sector gestiona en torno a 200.000 hectáreas en la comunidad gallega.
También caen a cerca de la mitad los cebaderos en los últimos años, «lo que evidencia un proceso de ajuste estructural más intenso que en el conjunto del Estado». Esta realidad «limita la capacidad de generación de rentabilidad y acentúa la vulnerabilidad del sector frente a este nuevo contexto de mercado», subraya la Fundación Juana de Vega.
RIESGOS ESTRUCTURALES
El estudio identifica como uno de los principales riesgos estructurales la falta de relevo generacional, «agravada por las importantes barreras de entrada al sector». «El elevado coste del ganado, el incremento de las inversiones iniciales necesarias, el encarecimiento de los materiales y la complejidad burocrática dificultan la incorporación de nuevos productores», explica.
Incluso en un escenario de precios elevados, el sector presenta una capacidad muy limitada para aumentar la producción en el corto plazo. «Esta restricción viene determinada, en gran medida, por el propio ciclo productivo del vacuno de carne, ya que la incorporación de nuevas vacas nodrizas y su entrada en producción requiere alrededor de tres años, lo que impide una respuesta rápida de la oferta ante el actual contexto de precios elevados», detalla.
«En conjunto, el sector del vacuno de carne en Galicia se enfrenta a un escenario complejo, en el que la caída de la oferta coincide con una demanda firme y con una capacidad limitada de respuesta productiva. La continuidad del sector dependerá, en gran medida, de su capacidad para incorporar nuevos productores, superar las barreras de entrada y adaptarse a un contexto económico, sanitario y geopolítico cada vez más exigente», concluye la Fundación Juana de Vega.
