El secretario general de Escuelas Católicas, Pedro Huerta, ha advertido de que el déficit de financación, del descenso de natalidad y el exceso de burocracia ponen en «riesgo estructural» la superviviencia de la escuela concertada.
Huerta ha sido especialmente crítico con la ausencia, desde 2006, de un estudio real del coste del puesto escolar y con la insuficiente actualización de los módulos de conciertos, una situación que «asfixia» a los centros y alimenta la sospecha de «que exista una estrategia para debilitar una red que considera imprescindible para garantizar el derecho a la educación».
A ello se suma, ha señalado, «una creciente carga burocrática que resta tiempo a la tarea educativa y que ha convertido a los colegios en registros de las consejerías y delegaciones de educación, en detrimento de la atención al alumnado».
Frente a este escenario, el secretario general ha reivindicado una pluralidad educativa real, que respete los proyectos con identidad propia y garantice la libertad de elección de las familias sin trabas económicas, ni administrativas. Ha reclamado para la enseñanza católica concertada medidas concretas que aseguren la equidad, como el refuerzo de becas que cubran también servicios esenciales como comedor o transporte.
Huerta ha apelado a la unidad de titulares, sindicatos, patronales y familias para visibilizar la situación del sector. «No nos van a tener enfrente, pero tampoco vamos a permitir que se silencie nuestra voz», ha afirmado, insistiendo en la necesidad de encontrar nuevas formas de acción conjunta que trasladen a la sociedad la importancia de este modelo educativo.
Bajo el lema ‘Somos Buena Noticia, la asamblea ha reunido a personalidades del ámbito eclesial, educativo e institucional, que han reflexionado sobre el papel de la escuela en un contexto de cambio cultural y social. Monseñor Luis Ángel de las Heras, presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, en alusión al lema de la Asamblea, ha invitado a los asistentes a que tomaran conciencia de que «somos buena noticia» y, a través de las palabras de León XIV ha recordado que ante el entorno educativo complejo actual se debe «recuperar con esperanza la mirada sobre la educación cristiana, porque la educación es una de la expresiones más altas del amor humano».
Por su parte, Monseñor Alfonso Carrasco Rouco, presidente de la Comisión Episcopal para la Educación y la Cultura, ha defendio «una escuela católica centrada en la persona, abierta a todas las dimensiones de la razón y comprometida con la libertad y la entrega, recordando que la fe no aparta del mundo, sino que sitúa en él con mayor sentido».

