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Fundación Dinópolis participan en un estudio que describe evolución en mosaico de los primeros dientes de sable

Por Redacción

Un equipo muldisciplinar formado por invesgadores de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, la Agencia Aragonesa para la Investigación y el Desarrollo (ARAID), el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN- CSIC) y la Universidad de Valladolid han publicado en BMC Zoology un detallado estudio funcional de la extremidad posterior del félido «dientes de sable» Promegantereon ogygia procedente del yacimiento del Mioceno superior de Batallones-1, en Torrejón de Velasco (Madrid), uno de los lugares más importantes en el Mundo para el conocimiento de la evolución de estos carnívoros.

Curiosamente, fósiles de este félido han sido encontrados también en el yacimiento de La Roma-2, situado en Alfambra (Teruel). El estudio compara los diferentes huesos que componen la extremidad posterior de Pr. ogygia con los de félidos actuales de tamaño similar, centrándose en sus proporciones, estructuras de inserción muscular, forma de las articulaciones.

Estas observaciones revelan numerosas diferencias entre la extremidad posterior de Pr. ogygia (que pertenece a la subfamilia extinta de los Machairodon nae) y la de sus parientes, los félidos actuales de las subfamilias Felinae y Pantherinae, y muestra varias caracterís también observadas en el félido más antiguo conocido, Proailurus lemanensis, lo que resalta cómo la evolución de la morfología macairodontina se produjo en mosaico, es decir, no todas las partes del esqueleto cambiaron al mismo tiempo durante la historia evolutiva del grupo.

«En publicaciones anteriores estudiamos la anatomía funcional del cráneo y la extremidad anterior de Pr. ogygia, describiendo a este macairodontino como un ejemplo del patrón en mosaico que caracterizó la evolución de este grupo de félidos, ya que muestra una mezcla de rasgos derivados y primitivos en la mandíbula, el cráneo y la extremidad anterior», cuenta Manuel Salesa, investigador científico en el departamento de Paleobiología del MNCN-CSIC.

Mauricio Antón, colaborador de este mismo departamento, y coautor del trabajo añade «sin embargo, la extremidad posterior mantuvo básicamente la morfología de los primeros félidos conocidos, excepto por una parte importante para la locomoción, la pelvis».

«Efectivamente», continúa Manuel Salesa, «la pelvis muestra adaptaciones para generar una enorme fuerza propulsiva durante la locomoción, y para controlar los movimientos laterales de la zona lumbar, lo que se relaciona con el método de caza de los macairodon nos».

Junto a esto, algunos caracteres encontrados en los fósiles de Pr. ogygia han sorprendido a los cien9ficos: «la faceta para el menisco medial y su correspondiente ligamento transverso, localizada en la epífisis proximal de la tibia, está muy reducida, lo que no tiene una explicación clara», indica Juan Francisco Pastor, profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid (UVa).

Sin embargo, otros de los caracteres que los investigadores denominan primitivos, por no haber cambiado en Pr. ogygia respecto de los primeros félidos conocidos, tienen un claro componente locomotor, según apunta Gema Siliceo, investigadora ARAID en la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis.

«El calcáneo de Pr. ogygia, por ejemplo, posee unas inserciones musculares muy desarrolladas para músculos directamente implicados en la flexión del pie, 9pico de carnívoros con altas capacidades trepadoras». Y es que Pr. ogygia tuvo que compartir su hábitat con carnívoros mucho más grandes y peligrosos que él, y probablemente subirse a los árboles sería una manera de sobrevivir en ese entorno.

«En Batallones hemos encontrado fósiles de otro félido macairodontino, Machairodus aphanistus, del tamaño de un tigre de Siberia, pero también de osos gigantes y dos especies de anficiónidos, carnívoros de más de 200 kilos pertenecientes a una familia sin representantes actuales; esto nos permite inferir un hábitat relativamente boscoso, donde Pr. ogygia, que no sobrepasaría los 65 kg, encontraría refugio ante el ataque de estos gigantes», apunta Manuel Salesa.

«Sabemos que este félido estuvo presente en las faunas del Mioceno superior de Teruel, y de hecho uno de los fósiles más interesantes de este animal procede de Alfambra, donde hace unos años encontramos un radio patológico que sirvió para estudiar cómo afectaban los accidentes de caza a estos depredadores», concluye Gema Siliceo.

Los fósiles de Promegantereon ogygia, junto con los de otros félidos «dientes de sable» pueden verse actualmente hasta octubre de 2026 en la exposición «Dientes de Sable», en el Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid (MARPA), en Alcalá de Henares (Madrid).

Asimismo, en la sala de mamíferos del Museo Aragonés de Paleontología, en Dinópolis (Teruel), está expuesto el único radio patológico de Pr. ogygia conocido en el mundo, hallado en el yacimiento de La Roma-2, en Alfambra.

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