El presidente argentino, Javier Milei, ha definido este martes a Israel como un «aliado estratégico» de Argentina, en un contexto internacional en el que, ha considerado, los israelíes «libran una guerra» por «su supervivencia» por cuenta del «antisemitismo y los ataques a las comunidades judías» en el mundo.
«Observamos con preocupación cómo, a la par de que Israel libra una guerra en siete frentes por su supervivencia, el antisemitismo y los ataques a las comunidades judías en el mundo no han hecho más que intensificarse», ha subrayado el mandatario en rueda de prensa con motivo del acto celebrado por el 34º aniversario del atentado contra la Embajada israelí en su país.
«Como cada 17 de marzo desde aquel trágico día hace 34 años, nos toca hacer memoria respecto al atentado a la Embajada de Israel, un cobarde ataque producto del terrorismo iraní que se cobró la vida de 29 personas y dejó un saldo de 242 heridos», ha anotado el dirigente, asegurando que tales hechos dejaron una «herida imborrable sobre el suelo argentino y la comunidad judía».
Seguidamente, el actual inquilino de la Casa Rosada ha querido «reafirmar» el «compromiso» de su Administración con el «combate al flagelo del antisemitismo», en la víspera de asumir Buenos Aires la presidencia de la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto.
«Tenemos más que claro que el virus del antisemitismo es el extremo opuesto de los principios que defendemos porque está fundado en los peores valores que pueden inundar a una sociedad: la envidia, el resentimiento y el odio al diferente», ha espetado Milei llamando a «no bajar la guardia ni un segundo».
Finalmente, en plena escalada de hostilidades en Oriente Próximo tras el ataque conjunto lanzado el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, el jefe del Ejecutivo argentino ha querido «dejar en claro» que su Administración está del lado de Washington y los israelíes en su propósito de «poner fin al régimen iraní», una «tiranía» que, ha asegurado, «no solo mantiene cautiva a su propia población sino que se ha dedicado a sembrar el terror durante décadas alrededor del mundo».
«El precio de la libertad es la eterna vigilancia, y en este contexto de lucha entre la luz y las tinieblas, las víctimas del odio antisemita nos lo reclaman más que nunca», ha zanjado el mandatario.
