News24Horas

ONU Mujeres admite el riesgo de «efecto contagio» de políticas regresivas y pide «valentía» para combatirlo

Por Redacción

La directora de programas denuncia que «no es casual» sino resultado de «decisiones políticas» pero aún ve motivo para la esperanza

La directora de Programas y Política de ONU Mujeres, Sarah Hendriks, no oculta su preocupación por los retrocesos que se están produciendo en materia de derechos de las mujeres y también su temor a que haya un «efecto contagio» entre países donde se están adoptando políticas que revierten algunos de los avances alcanzados, pero confía en que, con «valentía», se puede combatir ese fenómeno, apostando por políticas feministas.

«El progreso de la situación de las mujeres en el mundo es lento y muy frágil y en muchos casos se están revirtiendo logros previos en los que se había avanzado», admite en una entrevista concedida a Europa Press durante su participación en Madrid en la V Conferencia sobre política exterior feminista organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Hendriks resalta los avances en paridad en lo que se refiere al acceso a la educación, la reducción en un 40% de las tasas de mortalidad materna en las dos últimas décadas, así como los muchos «techos de cristal» que se han roto y la mayor presencia en cargos públicos, pero no oculta que los retrocesos «son muy preocupantes».

La responsable de ONU Mujeres llama la atención sobre el hecho de que el 24% de los gobiernos de todo el mundo reconocieron en 2024 que se había producido un retroceso en materia de derechos e igualdad de género, lo cual incluye tanto países pobres como más ricos y supone «un desafío universal».

FINANCIACIÓN DE ORGANIZACIONES DE MUJERES

También denuncia el descenso en los fondos que reciben las organizaciones de mujeres. Según datos de ONU Mujeres, el 51% de las organizaciones de mujeres que trabajan en áreas en crisis y en conflicto en todo el mundo no tienen fondos suficientes para seguir operando y en el plazo de dos años tendrán que cerrar.

«Esto es una crisis significativa», incide Hendriks, habida cuenta de que solo el 0,4% de los fondos de ayuda oficial al desarrollo va destinado a este tipo de organizaciones pese a que «en muchos lugares están al frente a la hora de suministrar servicios a mujeres y niñas en conflictos y crisis».

Además, añade, los casos de violencia sexual en escenarios de conflicto se duplicaron en el último año, hasta aproximarse a los 10.000, siendo en torno al 90% de las víctimas mujeres y niñas, mientras que el número de mujeres que vive en un radio de 50 kilómetros de un conflicto activo se sitúa en 676 millones, la cifra más alta desde los años 1990.

«Cuando no tienes a esas organizaciones de mujeres equipadas y financiadas para afrontar esta proporción pandémica de conflictos y crisis que afectan de forma desproporcionada en las vidas de las mujeres, entonces, la crisis de las mujeres es mucho más severa», alerta.

NADA ES CASUAL, SON DECISIONES POLÍTICAS

Así las cosas, recalca que «todo esto no es casual, no ocurre por accidente». «Ocurre por decisiones políticas, por la erosión institucional y ocurre porque uno de cada cuatro gobiernos está diciendo que el retroceso en la igualdad de género y en la regresión de los derechos de las mujeres es real y tiene una influencia directa en la capacidad de los gobiernos de avanzar en esta materia en sus países», alerta.

Además, añade, existe «un riesgo muy real de un efecto contagio» y de que cuando un gobierno inicia un «retroceso democrático» y «los principios democráticos no se respaldan plenamente», entonces «hay un efecto equivalente en un descenso de la seguridad de las mujeres».

Frente a esto, la responsable de ONU Mujeres cree que la apuesta por una política exterior feminista, como hizo España a partir de 2021 y han hecho también otros países, ayuda ya que «esencialmente busca mantener los principios de la democracia, de los Derechos Humanos y del Estado de derecho como principios de cooperación global».

VALENTÍA POLÍTICA

Por eso, considera que «si más gobiernos son valientes y se unen a este grupo apoyando una política exterior feminista o una política exterior sensible con la igualdad de género, entonces apoyará al refuerzo de estos valores que desafían el retroceso en la igualdad de género y la regresión en los derechos de las mujeres».

En su opinión, hay que reconocer que «el progreso en igualdad de género y derechos de las mujeres no es lineal y que hay progresos que van y vienen». Esto «está muy relacionado con el liderazgo político, la voluntad política así como con la financiación de organizaciones así como con el sistema multilateral que está llamado a respaldar los principios de democracia, Derechos Humanos, derechos de las mujeres y Estado de derecho».

Aunque tanto en América como en Europa ha habido gobiernos que han llegado al poder y han abandonado la política exterior feminista, algo que considera «muy preocupante», no pierde la esperanza de que en esos países la ciudadanía y las organizaciones de mujeres sigan alzando la voz a favor de políticas progresistas y reclamando avances en los derechos de las mujeres y en la protección de mujeres y niñas.

«También hay esperanza de que igual que puede haber un efecto contagio y que la política regresiva pueda propagarse a los países vecinos, puede haber también un efecto contagio positivo», apunta, poniendo como ejemplo la caída del gobierno de Viktor Orbán en Hungría, que «inspira a otros a pensar que también se puede producir un cambio para bien».

Por último, defiende con firmeza una mayor presencia de las mujeres en puestos de liderazgo así como a la hora de negociar la paz, lamentando que en la actualidad solo una de cada diez integrantes de las mesas de negociación es una mujer pese a que hay estudios que confirman que cuando las mujeres participan en los procesos de paz hay un 35% más de probabilidades de que estos duren más de 15 años.

En este sentido, apuesta por que quien suceda el próximo año a António Guterres como secretario general de la ONU sea una mujer teniendo en cuenta de que la organización promueve la paridad de género y en sus 80 años de historia no ha tenido nunca a una mujer al frente. «No solo ha llegado la hora, no solo es lo correcto, es lo más justo», puntualiza.

ÚLTIMA HORA

Protagonistas