Congresistas demócratas le recriminan las muertes de Alex Pretti y Renée Good
El presidente de la Cámara de Representantes tacha de «indignantes» las «payasadas» de las representantes demócratas pero afirma que Trump «lo manejó bien»
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a atacar a la comunidad somalí en Minnesota, calificando a sus miembros como «piratas que han saqueado» el estado en un nuevo alegato contra la inmigración, particularmente desde «partes del mundo donde el soborno, la corrupción y la anarquía son la norma».
«Los piratas somalíes que saquearon Minnesota nos recuerdan que hay grandes partes del mundo donde el soborno, la corrupción y la anarquía son la norma, no la excepción», ha declarado en su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso, donde ha aseverado que «importar estas culturas mediante la inmigración sin restricciones y la apertura de fronteras trae esos problemas directamente a Estados Unidos».
Asimismo, el magnate republicano ha acusado a los somalíes y a otros migrantes indocumentados de «mayores facturas médicas, tarifas de seguros de coche, alquileres, impuestos y, más importante, la delincuencia». «Podemos solucionar este problema», ha alegado.
En la misma línea, Trump ha pedido a los asistentes que se pusieran en pie si creían que «el primer deber del Gobierno estadounidense es proteger a los ciudadanos estadounidenses, no a los inmigrantes ilegales», indignándose acto seguido al comprobar que sólo los congresistas y partidarios republicanos se prestaban a su petición.
«Deberían avergonzarse de no ponerse de pie», ha lamentado el inquilino de la Casa Blanca en referencia al público demócrata, en unas palabras que ha reeditado en varias ocasiones durante su comparecencia.
Por contra, las representantes demócratas Ilhan Omar (Minnesota) y Rashida Tlaib (Michigan) han interrumpido desde sus asientos los reproches del mandatario, aseverando que «debería avergonzarse» y rebatiendo su proclama sobre proteger primero a sus ciudadanos, acusando a la Administración Trump de haber «matado a estadounidenses», en alusión a las muertes a tiros de Alex Pretti y Renee Good a manos de agentes federales desplegados en Minnesota en el marco de las operaciones antimigratorias ordenadas por Washington.
Al término de la sesión en el Congreso, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, uno de los mayores aliados de Trump, ha afeado su comportamiento a las congresistas demócratas –que terminaron por abandonar sus asientos a mitad de discurso–, aseverando que «han avergonzado a su partido y a sí mismas».
«Las payasadas han sido indignantes», ha alegado en declaraciones recogidas por ‘The Hill’ en las que ha asegurado haber estado «a punto de dar un golpe con el mazo y que las escoltaran fuera del hemiciclo». «Pero el presidente lo manejó muy bien», ha defendido, agregando que, en ese momento, prefirió dejar que quedara patente la actuación de las dos representantes.
Quien sí fue expulsado de la sesión –como lo fuera el año anterior– fue el representante demócrata por Texas Al Green, escoltado fuera de la cámara cuando, al comenzar el discurso de Trump, ha exhibido un cartel con el mensaje «las personas negras no son simios», en alusión a la publicación a principios de febrero en la que el magnate republicano difundió un vídeo que representaba al expresidente Barack Obama y a su mujer, Michelle, como una pareja de monos.

