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Ucrania desaparece de la agenda humanitaria

Por Redacción

Ucrania cumple este martes el cuarto aniversario del inicio de la guerra a gran escala lanzada por el presidente ruso, Vladimir Putin, en un momento en el que la crisis ha perdido relevancia en la agenda humanitaria internacional, mientras la situación en el terreno se agrava para una población cada vez más dependiente de apoyo, especialmente en el plano energético, ante un nuevo invierno de ataques masivos rusos contra las infraestructuras ucranianas.

Distintas organizaciones humanitarias han denunciado que la crisis sigue en Ucrania, mientras se vive una caída de la financiación para atender las necesidades del pueblo ucraniano, un descenso que la organización ActionAid cifra en un 61% desde 2022 pese a que una de cada tres personas en Ucrania depende de la asistencia humanitaria en medio del invierno más duro desde que Putin lanzó la invasión a gran escala del país vecino.

Si en 2022 los fondos humanitarios para Ucrania alcanzaron los 3.770 millones de dólares, en 2025 esta cifra ha caído más de la mitad, hasta los 1.470 millones. En lo que va de año la comunidad internacional ha movilizado apenas 309 millones, muy por debajo de los fondos necesarios para atender la crisis.

En este contexto, las organizaciones en el terreno se ven obligadas a tener que priorizar entre distintos grupos sociales, para atender a aquellos cuya situación sea más grave. «Sin un compromiso financiero y político urgente, la brecha entre las necesidades y los recursos disponibles seguirá ampliándose, dejando a las organizaciones locales con una carga insostenible» ha declarado Jara Henar, responsable regional de la respuesta en Ucrania de ActionAid.

La situación de los desplazados internos por el conflicto también se agrava con una presión cada vez mayor para sobrevivir y una ayuda cada vez más reducida, según advierte el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC). El organismo señala que las personas desplazadas ven como sus ahorros han desaparecido después de cuatro años de guerra y que siguen sin tener un hogar seguro al que regresar.

La directora del NRC en Ucrania, Marit Glad, ha insistido en la necesidad de apoyo humanitario urgente y de liderazgo por parte del Gobierno ucraniano para ayudar a la difícil situación de los desplazados. «Después de cuatro años de guerra, las personas desplazadas enfrentan una carga increíble. Muchas personas han agotado todos sus ahorros y no tienen un hogar al que regresar debido a la destrucción y el peligro continuos», ha sostenido, lamentando la falta de apoyo para los 3,7 millones de desplazados internos.

La organización noruega constata que el duro invierno, considerado el peor desde el inicio de la guerra a gran escala, ha agravado la ya crítica situación de las personas desplazadas, que viven de forma precaria cuando en las calles ucranianas el termómetro cae hasta los 20 grados bajo cero durante la noche, intensificando las necesidades, con apagones, escasez de combustible y la destrucción de infraestructuras energéticas que limitan el acceso a calefacción, electricidad y agua para millones de personas desplazadas.

«El Gobierno ucraniano debe seguir liderando los esfuerzos colectivos para garantizar que las personas desplazadas internas tengan acceso a hogares seguros y cálidos, de modo que no tengan que agotar sus ahorros restantes ni recurrir a mecanismos de supervivencia peligrosos», ha afirmado Glad. «El liderazgo en la búsqueda de soluciones a largo plazo para el desplazamiento es esencial para evitar que la crisis se agrave y requiere un plan claro y los recursos necesarios para implementarlo. Los donantes internacionales deberían apoyar estos esfuerzos», ha añadido.

COBERTURA SANITARIA, CUATRO AÑOS DESPUÉS DEL INICIO DE LA GUERRA

En cuanto a la respuesta médica a la guerra, Médicos del Mundo ha denunciado que los ataques constantes, los desplazamientos forzados y destrucción de infraestructuras han dejado una «huella profunda en la salud de la población ucraniana y en su sistema sanitario» cuando se cumplen cuatro años de guerra.

El invierno, marcado por ataques continuados contra la infraestructura energética, compromete seriamente la atención sanitaria, según ha avisado la organización. «Sin electricidad, muchos centros no pueden garantizar calefacción, iluminación, cadena de frío para vacunas y medicamentos, pruebas diagnósticas o acceso a historiales médicos electrónicos», ha señalado.

En ese sentido, ha subrayado que el sistema sanitario ucraniano no ha colapsado por el compromiso del personal sanitario que trabaja a escasos kilómetros del frente de guerra. «El acceso efectivo a la atención se deteriora de forma acelerada. Sobre el papel, las estructuras formales siguen existiendo, sin embargo, cada vez más personas no logran llegar a los servicios que necesitan, especialmente a atención especializada y hospitalaria», ha indicado un informe de Médicos del Mundo.

Médicos Sin Fronteras (MSF) ha avisado de que más una instalación sanitaria al día ha sido dañada o destruida en Ucrania por los bombardeos desde el inicio de la invasión a gran escala de Rusia, esto es más de 2.000 centros atacados, lo que se suma a la situación de los civiles que se encuentran sin luz o calefacción.

«Casas sin luz, calefacción ni agua cuando el termómetro marca 20 grados bajo cero hacen que la vida sea simplemente imposible. Basta imaginar lo que significa regresar a casa tras una cirugía y encontrar el interior a varios grados bajo cero», ha afirmado el coordinador general de MSF en el este de Ucrania, Enrico Vallaperta.

MSF ha asegurado que «ningún lugar es seguro» en Ucrania y que en 2025 las ambulancias de la organización realizaron 10.722 traslados de pacientes, el 60% por heridas relacionadas con el conflicto. Desde el inicio de la guerra, las clínicas móviles de la organización llevaron a cabo más de 370.000 consultas en zonas con acceso limitado o inexistente a la atención sanitaria, mientras que en 2025, el número de pacientes atendidos en estas clínicas se duplicó con respecto al año anterior, llegando a los 9.500 atendidos.

La situación de los profesionales en primera línea preocupa a Acción contra el Hambre, otra de las organizaciones presentes en el terreno, que ha alertado de la precaria situación que atraviesan los profesionales sanitarios en un contexto de ataques recurrentes a infraestructuras críticas y una respuesta humanitaria financiada solo al 13,5%.

Los sanitarios, pero también docentes y trabajadores sociales, «están al límite, expuestos a violencia constante y a un desgaste emocional creciente», ha destacado Acción contra el Hambre. «La angustia no perdona a los profesionales de primera línea que trabajan en condiciones extremas, a veces sin luz ni calefacción. Ya sean del sector médico, docente o social, estos trabajadores comunitarios soportan el peso del trauma colectivo mientras siguen expuestos a ataques recurrentes», ha explicado Benjamin Martin, director de Acción contra el Hambre en Ucrania.

Las previsiones de la organización es que este presente año y cuando Ucrania entra en el quinto año de guerra, hasta 504.000 nuevas personas sean evacuadas y se conviertan en desplazadas en las regiones cercanas al frente.

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