El Gobierno de Venezuela ha manifestado este miércoles «su profunda preocupación» por la «escalada de violencia» en la fronteriza región colombiana del Catatumbo, un día después de que las Fuerzas Armadas de Colombia anunciaran la muerte de siete combatientes la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en un bombardeo ejecutado, según el presidente de Colombia, Gustavo Petro, «dentro de la voluntad acordada» con la República Bolivariana.
«Venezuela expresa su profunda preocupación y lamenta la escalada de violencia registrada en la región fronteriza del Catatumbo, producto del conflicto interno colombiano, que ha ocasionado víctimas mortales y graves afectaciones a la población en la zona limítrofe», ha señalado Caracas en un comunicado difundido por su ministro de Exteriores, Yván Gil.
En el mismo, el Ejecutivo venezolano se ha mostrado «sorprendido por estos acontecimientos» y ha manifestado que «rechaza toda acción armada que comprometa la paz, la estabilidad y la seguridad de las comunidades fronterizas». «Nuestro país ha sufrido históricamente las consecuencias del conflicto interno colombiano y observa con preocupación cómo esta nueva escalada vuelve a impactar la vida de los pueblos de ambos lados de la frontera», subraya la nota.
Asimismo, Venezuela ha insistido en que «la paz y la estabilidad en la región solo podrán preservarse mediante mecanismos de entendimiento y respeto mutuo, evitando acciones que puedan agravar las tensiones o generar mayores riesgos para las poblaciones fronterizas, que durante décadas han cargado con las consecuencias de un conflicto ajeno a su voluntad».
En cambio, apenas 24 horas antes, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó en redes haber dado la orden del que ha sido el tercer bombardeo contra contingentes del grupo en el Catatumbo en 2026 y que, según el jefe de la Casa de Nariño, fue ejecutado «dentro de la voluntad acordada con el Gobierno bolivariano de Venezuela».
Asimismo, el mandatario aseveró que las organizaciones que «mantengan su decisión de controlar total o parcialmente economías ilícitas y rechacen los acuerdos para iniciar su desmonte, no están en ningún acuerdo de paz», acusando al ELN de destruir «la confianza de la nación en su voluntad de paz cuando desató la muerte sistemática de centenares de campesinos desarmados del Catatumbo».

